Justa y Rufina santas de verdad – Cotilleos de andar por casa

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Hoy os voy a contar una historia que me ha emocionado muchísimo. Es la historia de nuestras patronas Santa Justa y Santa Rufina. Qué való tuvieron  esas mujeres! Eran de una familia bien,  bueno bastante bien de Sevilla; sus padres eran unos cristianos de pro y  educaron a las niñas como “Dios manda”, con la mala suerte de que se quedaron huérfanas siendo muy chicas. Se dedicaron a trabajar y a ganarse la vida como alfareras, casi ná!

En aquella época (que os hablo de que era el año 247) el cristianismo estaba muy perseguido, porque España era todavía una provincia romana, y ellos adoraban a todos los dioses que les parecía (de hecho se inventaban “ídolos” continuamente)  más que nada yo creo que era por las fiestas de turno, así que una diosa por aquí,  otra diosa por allá…ele que ele!!!y un día, llegan a casa de Justa y  Rufina pidiendo limosna para adorar a una de las diosas estas que tenían, y Justa y Rufina dijeron que ni mijita, que su dinero era para los pobres, y que ellas eran cristianas hasta la médula. Entonces les dijeron… vamos a ver qué pasa con vosotras, que no queréis dar un donativo por nuestra  diosa.  Y dijeron ellas: ¿qué diosa ni diosa? es un cacharro de barro igual que los que hacemos nosotras!  Así que se enfadaron, (y tela) y empezaron a destrozarles los cacharros, las alforjas, vamos todo lo que tenían!! Fíjate tú  qué pena; así que Justa, que era la mayor y tenía ella un buen par de todo y por su orden, le pegó un empujón a la diosa, la partió, y les dijo:
“mirad, ¿veis que es exactamente lo mismo?”
Bueno pues no te puedes imaginar la que se lió, las detuvieron a las dos y para los calabozos de cabezas. Las llevaron delante del prefecto se Sevilla,  que les dio “la oportunidad” muy a regañadientes, de que le dieran la espalda al cristianismo, y ellas se negaron en rotundo. Así que empezaron las torturas… lo que yo he leído no os lo puedo ni contar, porque supera la imaginación de cualquiera, así que me voy a saltar los detalles vale? Después de dos días, Justa se murió en el calabozo en brazos de su hermana, y al día siguiente, se llevaron a Rufina al anfiteatro para echarla a los leones. Bueno pues no os vais a creer lo que pasó:
Se puso a rezar como una loca, y le sueltan al león que se pone a rugir como un condenao, y en cuanto se acerca a ella…vamos, un corderito se queda en pañales a su lado! Entonces la gente gritaba en las gradas que aquello era brujería,  y otros empezaron a decir que aquello era un milagro en toda regla (que eso era justo lo que no quería el prefecto que se dijera) así que llamó al verdugo, y a la pobre le cortaron la cabeza.
El homenaje de Sevilla posteriormente ha sido maravilloso, aunque lo de estas hermanas es fe y lo demás es tontería… Y ahora,  después de esta nueva entrega de “cotilleos de andar por casa” te recomiendo que te pidas  una ollita de puchero y un buen solomillo al whisky, que la historia es pa digerirla poquito a poco.

solomillo-al-whisky

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